Seguro que te ha pasado. Has visto una araña, y un escalofrío de pies a cabeza ha sucumbido tu cuerpo. Es normal, por lo general, este artrópodo despierta en nosotros un comportamiento desagradable, y lo cierto es que, según una investigación de la Universidad de Columbia, la aracnofobia forma parte de nuestro ADN desde hace miles de años.

La verdad, es que estos animales representan un gran peligro para la especie humana, sobre todo en determinados lugares como el continente africano, donde se encuentran las especies más letales, ya que su veneno podría acabar con la vida de una persona en cuestión de minutos.

Tal y como explica Joshua New (uno de los investigadores principales de este estudio) «Un número importante de especies de arañas con potentes venenos ya habitaban África mucho antes que los homínidos, y coexistieron con ellos durante millones de años».  Asegura también que «Durante esta época las personas que habitaban la Tierra estaban en continuo peligro. Incluso cuando no es mortal, el veneno de una viuda negra (una especie de araña) podía dejar incapacitado a un hombre durante semanas, el peligro era mucho»

Por otro lado, el estudio ha definido que la imagen de una araña es reconocida con facilidad por la sociedad, probablemente debido al miedo que producen.