Durante las últimas décadas, la comunidad científica internacional tenía aceptada la teoría de que las ratas, a través de las picaduras de las pulgas, fueron las principales causantes de la transmisión de la que ha sido la mayor pandemia a nivel mundial en la historia de la humanidad, la Peste Negra

 

La Peste Negra causó la muerte en Europa de dos tercios de su población total, teniendo su momento más mortífero en la década de 1346 a 1356. Se calcula que la Peste Negra causó un total de más de 50 millones de muertes, siendo la población europea de 80 millones.

 

Recientes estudios del profesor Nils Christian Stenseth, de la universidad de Oslo, han probado que, si sus investigaciones son correctas, no fue la rata negra el principal transmisor de la enfermedad, si no el jerbo, ese pequeño roedor que hoy en día muchas familias tienen en su casa como mascota.

 

Si los estudios del profesor Christian Stenseth son probados, lo cual depende de los últimos análisis realizados en esqueletos humanos del s. XIV, “habría que reescribir esa parte de la historia”, afirma el profesor.

 

La teoría principal del científico noruego reside en la relación entre el clima y la proliferación de los diferentes roedores. A través de muestras recogidas en los anillos de los árboles europeos, el equipo noruego ha estudiado la variación del clima de los últimos siglos en Europa, y concluyendo que siempre que hubo buenas condiciones para la propagación de los jerbos, coincidía con un nuevo brote de peste en Europa, no ocurriendo así en el caso de las ratas.

 

La pandemia de Peste Negra no se detuvo a finales del siglo XIV, si no que siguió presente en Europa, con menor mortandad, hasta finales del siglo XVIII, fecha en la que se consiguió frenar. Actualmente la peste es una enfermedad con mucho menos peligro, pero de la cual aún no existe una vacuna confirmada, si no que se logra evitar mediante antibióticos, unas buenas condiciones higiénicas y una gran prevención.

 

Para realizar un protocolo de prevención seguro, es básico protegerse de las plagas de ratas y ratones, realizando trabajos de desratización, puesto que ratas y ratones pueden infectarse desde el hábitat salvaje.

 

Igualmente necesario es realizar tareas de desinsectación, para combatir las plagas de pulgas, ya que éstas pueden infectar al resto de animales o seres humanos de su alrededor, puesto que son las principales portadoras de la enfermedad.

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