Las orugas procesionarias son la plaga más peligrosa de España porque son muy urticantes y afectan a muchas personas cada año teniendo hasta que cerrar parques o zonas muy transitadas por su gran cantidad.

El cambio climático favorece su supervivencia ya que necesitan temperaturas suaves para sobrevivir. ¡El frío es su mayor enemigo! pero actualmente los inviernos son mucho menos fríos y eso favorece su expansión en zonas que antes no podían.

Su principal foco está en las plantaciones de pinos, abetos y cedros.

Su larva no sobrevive por debajo de los 12° bajo cero y necesita que durante el día la temperatura de su nido supere los 9° y que por la noche no caiga por debajo de los 0°.

En la mayoría de los pinares de zonas de altitud media y baja pueden observarse bolsas de seda en color blanco situadas entre las ramas de los árboles y que van cambiando de lugar siempre orientadas hacia el Sol. Dentro de estas bolsas viven miles de pequeñas orugas que se alimentan de las hojas de los pinos. En primavera las orugas bajan al suelo y forman una hilera o procesión (de ahí su nombre) para encontrar un sitio donde enterrarse iniciando un proceso de crisalidación y permanecer ahí hasta el verano en el que sufren su transformación final convirtiéndose en una mariposa nocturna, Thaumetopea Pityocampa. Esta volará a los pinos, pondrá los huevos en las hojas y luego morirá iniciando así un ciclo nuevo de vida.

Las mariposas ponen una media de 300 huevos, aunque llegan a verse hasta más de 2000 en las copas de los árboles tipo conífera.

Siempre que sea posible hay que actuar para controlar la procesionaria. La época idónea es desde finales de Septiembre a primeros de Noviembre. Hay varios métodos para eliminarla, entre otros:

– Con tratamientos químicos, pulverizando sobre los bolsones o el nido sin dañar el medio ambiente.

– Cortando, recogiendo y quemando los nidos.

– Utilizando trampas con feromonas que atraen a la mariposa antes de que ponga los huevos, afectando el ciclo de reproducción.

– Introduciendo parásitos de huevos y depredadores que ataquen a las orugas tales con insectos: avispas,hormigas, cigarras; aves: carboneros, herrerillos, cuervos, urracas, abubillas; mamíferos: lirón careto, murciélago.

Para optimizar la eficacia en muchos casos es recomendable realizar el tratamiento contra las larvas evitando así daños que se puedan producir en estados más avanzados. También su efecto es más rápido sobre larvas jóvenes ya que en éstas el tiempo requerido para la muda es menor que en estados posteriores.

Todo ello debe realizarse con el control y el personal adecuado. En American Pest Control contamos con el personal debidamente cualificado y con productos respetuosos con el Medio Ambiente para proporcionar el tratamiento más eficaz.

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