Las plagas de insectos y roedores son un gran problema para los agricultores. Eso es así.

Mochuelos, lechuzas y pequeñas aves insectívorasrealizan cada día, un control de plagas «naturales» que rescata no solo a las personas, sino también a los cultivos.

Generalmente, las medidas tomadas para combatir estas plagas son las fumigaciones con potentes plaguicidas, muy efectivos a corto plazo, y eficientes si queremos ejercer un control total sobre estas plagas. Sin embargo, los sistemas de control biológico de plagas son a largo plazo métodos más sólidos y baratos.

De la misma manera, numerosos estudios destacan que la presencia de aves mejoran en un 40% el conjunto de indicadores de calidad y cantidad, lo que supone un resultado económico muy productivo, como por ejemplo en el caso de las uvas, que no son agredidas por insectos, y así se imposibilita que beneficie la aparición de hongos y baje así, la calidad del vino.