La política de control de plagas se comenzó a plantear en la segunda mitad del siglo XX, para llamar la atención de gobiernos y agencias internacionales sobre el derroche de recursos económicos que se hacía para mantener la salud pública.

En la actualidad, las palomas forman parte de uno de los idílicos paisajes urbanos, los parques y jardines. Son símbolo de la pureza, el amor o la paz. Son animales dóciles y fiables, recordemos la utilidad de las palomas mensajeras desde la Antigüedad.

Pero la realidad es que de todas las plagas, es la más peligrosa para el ser humano.

En las ciudades podemos encontrarlas, además, posadas en zonas residenciales, edificios oficiales, monumentos, fuentes, estatuas, árboles, postes y farolas, aeropuertos o complejos deportivos. Depositan sus excrementos ahí donde se posan, degradando no solo su apariencia, dejando manchas permanentes e incluso la corrosión de materiales metálicos. Además de la contaminación acústica que producen.

Estas aves gustan de la rutina y apenas se mueven de los lugares donde encuentran con facilidad alimento y sitios donde posarse y anidar. Con todas estas “comodidades” no tardan en poder convertirse en plaga.

La paloma urbana (Columba livia Domestica), entre otras aves, puede transmitir más de 800 patógenos distintos a las personas y la transmisión de graves enfermedades:

Histoplasmosis: enfermedad respiratoria generada por un hongo (Histoplasma capsulatum), tras la inhalación de las esporas de este hongo. Un exceso de excremento de aves favorece la multiplicación de estos hongos. En caso de una inhalación masiva de esporas, estas pueden pasar al sistema circulatorio, pasando a convertirse en una enfermedad crónica. La histoplasmosis es muy frecuente en explotaciones avícolas o terrenos enriquecidos con fertilizantes compuestos por excrementos de aves.

Ornitosis: enfermedad con síntomas similares a una neumonía viral. Las aves infectadas pueden no mostrar síntomas, pero si contagiar a humanos con sus heces

Salmonelosis: La bacteria de la salmonelosis puede contagiarse desde las patas de las palomas, infectando lugares tan insospechados como mesas en merenderos o los bancos de un parque. También se contagia con alimentos que hayan estado en contacto con heces de aves.

Virus del Nilo Occidental: se propaga entre las aves a través de un mosquito. Las palomas muertas son altamente contagiosas, resultando imprescindible el uso de guantes al retirarlas. En Estados Unidos entre 1.999 y 2.006 se infectaron a más de 19.000 personas, muriendo 782 de ellas.

Criptococosis: enfermedad muy grave provocada por un hongo que puede producir meningitis crónica.

Toxoplasmosis: enfermedad producida por un protozoo. Esta enfermedad puede resultar muy grave en mujeres embarazadas, ya que puede afectar el desarrollo fetal.

Tuberculosis aviar: enfermedad infecciosa crónica, resistente a los antibióticos. Causa infecciones en los nódulos linfáticos, produciendo inflamación local.

Otras enfermedades pueden ser Pseudotuberculosis, encefalitis de San Luis, fiebre paratifoidea y varias reacciones alérgicas.

Además pueden colaboran el transporte y propagación de otros insectos como chinches, garrapatas y mosca, ayudando a su rápida extensión gracias su capacidad migratoria.

Fuentes:

Enfermedades de las Aves Transmisibles a los Humanos

J.M. Gaskin, H.R. Wilson, F.B. Mather, J.P. Jacob y J. C. Garcia L

Universidad de Florida

http://ufdcimages.uflib.ufl.edu/IR/00/00/16/18/00001/AN09900.pdf

La significación para la salud pública de las plagas urbanas

Xavier Bonnefoy, Helge Kampen y Kevin Sweeney

publicado por la Oficina Regional para Europa de la OMS, Julio de 2008

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