La tularemia también llamada fiebre de los conejos es una enfermedad infecciosa y contagiosa que afecta a algunas especies animales, sobre todo roedores y diversos tipos de conejos y en determinadas circunstancias puede transmitirse a las personas. Es trasmitida por la bacteria “francisella tularensis”, la cual puede permanecer viva durante semanas tanto en el agua como en el suelo.  Sus síntomas son semejantes a los de cualquier proceso infeccioso: fiebre alta, malestar general y en los casos más graves lesiones en los dedos y ganglios axilares. Se suele transmitir a través de garrapatas y moscas hematófagas, pero no  de persona a persona.

Según una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universidad de Valladolid, el Instituto de Salud Carlos III de Madrid y la Universidad de Castilla la Mancha se ha encontrado una asociación entre casos de tularemia y la aparición de plagas de topillos. Parece que los casos de tularemia declarados cada año en Castilla y León guardan relación con las plagas de topillos aparecidas entre los años 1997 y 2014. El número de personas afectadas por esta infección alcanzó los máximos anuales durante las plagas de topillo en los años 1997 y 2007 con 585 y 486 personas infectadas respectivamente. En 2014 también se repitió un número alto de afectados en la época de mayor número de roedores.

Los topillos tienen un papel clave en el ciclo ecológico del agente patógeno siendo también reservorio y factor de amplificación sobre todo cuando el número de roedores se dispara. Los agricultores, cazadores y cocinero son los más propensos a contraer la infección por estar en contacto con los animales que portan la bacteria.

Hay una serie de recomendaciones para evitar el contagio como:

–        No mantener contacto con los animales muertos, enfermos o con comportamientos no naturales.

–        Evitar beber agua, nadar o trabajar con aguas no tratadas y donde puede darse la infección por animales silvestres.

–        Utilizar camisas de color blanco o pastel de manga larga y pantalones largos para distinguir las garrapatas. Usar sombrero u otra prenda para proteger la cabeza.

–        Usar repelente para insectos excepto en la cara.

–        Caminar por el centro del camino.

–        Utilizar guantes y mascarillas cuando se manipulen piezas de caza.

–        Cocinar completamente la carne de animales silvestres.

–        Revisar periódicamente las garrapatas a los niños y otros miembros de la familia así como si se tienen animales domésticos.

–        Comunicar a los responsables de caza y sanidad animal sobre la presencia de animales muertos, enfermos o con comportamientos no naturales y en caso de aparición de síntomas de la enfermedad, consultar con el médico.

¿Cómo remover una garrapata adherida?

Hay que removerla pronto para no causar una infección, con unas pinzas o con un trozo de tela u otra cosa que sirva como barrera entre los dedos y la garrapata. No se debe de quemar con fósforos ni cubrir con vaselina o esmalte de uñas. Hay que utilizar protección para las manos.

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