Llega la primavera, y con ella, una de las peores plagas que actualmente afectan en España, la plaga de la oruga Thaumetopoea pityocampa, o comúnmente conocida como la plaga de la Procesionaria del pino.

Las orugas procesionarias se localizan mayormente en zonas con alta densidad de pinos, cedros o abetos, y en climas donde la larva de procesionaria puede sobrevivir, allá donde las temperaturas permanezcan por encima de los 9 grados en el día, y por encima de los 0 grados en la noche.

En los pinos, se suelen localizar en las copas de los mismos, donde una sola mariposa hembra puede llegar a depositar hasta 300 huevos. Una vez creado el nido, la larva entra y sale por la noche a alimentarse de las acículas de los pinos, en muchos casos, frenando el crecimiento de los árboles.

Una vez completado su desarrollo dentro de los nidos, las orugas comienzan a descender en fila hasta el suelo, donde buscarán un lugar apropiado para enterrarse y crisalidar en la futura mariposa. El camino hasta el suelo, siempre lo hacen en fila una detrás de la otra, como una procesión, de ahí su nombre más común.

Es en esta fase cuando más peligro existe para las personas y animales, ya que los cuerpos de las orugas están recubiertos con un sistema defensivo muy peculiar. Cada oruga puede llegar a poseer más de 500.000 tricomas recubriendo su cuerpo, los cuales sueltan cuando se sienten amenazadas. Estos tricomas son altamente venenosos, y en contacto con la piel pueden producir fuertes reacciones alérgicas, dermatitis e incluso lesiones oculares.

No hace falta entrar en contacto directo con las procesionarias para que nos afecten sus tricomas, ya que éstos son transportados también por el viento, por lo que es en esta época cuando menos se recomienda acercarse a espacios con pinos, para evitar problemas de reacciones alérgicas.

La oruga procesionaria puede afectar en peor medida a los animales, sobre todo a nuestras mascotas, las cuales, por curiosidad, pueden llegar a olfatear o lamer a las orugas, produciéndolas graves daños en la lengua, e incluso grandes reacciones alérgicas que pueden producir la muerte de nuestros animales.

Métodos para acabar con la oruga procesionaria

Hay tres medidas clave para poder evitar esta plaga de procesionarias:

–        Las trampas de feromonas sexuales, enfocadas directamente a las mariposas y para evitar su reproducción.

–        En Otoño, basándonos obligatoriamente en tratamientos biológicos y sostenibles con el medio ambiente debido al Real Decreto 13/11, se procede a la fumigación de las copas de abetos, pinos y cedros, atacando directamente a la larva en su fase más temprana.

–        La última fase de la oruga, cuando está preparada para descender del árbol, es cuando más difícil resulta acabar con la oruga. Aprovechando el descenso de las orugas, se colocan en los troncos de los árboles unos anillos que simulan el suelo, para que la oruga se introduzca en ellos creyendo haber llegado a la superficie, y cuando se acumula una cantidad importante de orugas, se procede a la destrucción del anillo.

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