Una plaga de avispas asiáticas amenaza el norte del país .Su presencia supone un riesgo para las avispas autóctonas, y pérdidas para los apicultores aunque no supone un riesgo directo para la salud humana.

Se concentran sobre todo en Galicia, donde la Xunta ya ha retirado más de 900 nidos.

En Vigo, los Bomberos han tomado las riendas de la lucha y a lo largo del mes de agosto han retirado un mínimo de un nido diario por toda la ciudad. Aspiran a frenar la nidificación y evitar daños mayores a la seguridad ciudadana, pues en las últimas semanas varios bomberos sufrieron pequeñas picaduras mientras retiraban nidos, pero especialmente grave resultó un incidente en el barrio de Valadares en el que un enjambre atacó a tres vecinos que realizaban tareas de desbroce de una finca y dañaron su nido y a uno de los policías que acudió a socorrerles.

La especie se caracteriza por individuos de gran tamaño, que triplica el de los ejemplares habituales. Dichos insectos son más oscuros, voraces y temidos, sobre todo, por los apicultores. Este tipo de avispas atacan a las abejas autóctonas, de las que se alimentan, y unas pocas decenas pueden acabar con varias decenas de miles de las productoras de miel. Suelen esperarlas en las inmediaciones de sus colmenas y atacarlas según entran o salen, cercenándoles cabeza, aguijón y patas, para llevar los restos a su propio enjambre.

La prioridad es, en estos momentos, destruir los nidos, la única forma que tienen de momento para atajar su proliferación. Y es que, si no se atacan, la población puede multiplicarse, pues se trata de una especie con elevada capacidad de adaptación que coloniza nuevos espacios con rapidez. Prueba de ello es la comarca de O Salnés. Desde que llegó a Europa por primera vez a través de Francia en el año 2004 ya se ha extendido por varios países. En España se detectó su presencia en el año 2010 en Guipúzcoa y esta especie depredadora ya se ha detectado en todo el Norte, desde Cataluña al Norte de Portugal, pasando por el País Vasco o Asturias. Según cálculos realizados por especialistas, en una década podrá haber colonizado todo el territorio peninsular. Sin olvidar, además de su influencia en la seguridad ciudadana, que la avispa asiática reduce la biodiversidad de los ecosistemas, afecta en los trabajos forestales y causa perjuicios al sector apícola.