El picudo rojo sigue haciendo estragos en Elche, la ciudad que alberga uno de los mayores palmerales del mundo tubo que talar unas 50.000 palmeras en la ciudad en 2014 . En 2015 la progresión es mayor: en los primeros seis meses del año se han talado 27.816 palmeras afectadas por la plaga, según ha informado este martes el Ayuntamiento.

«La situación es alarmante»,ha afirmado Antonio García, concejal de Parques y Jardines de Elche, al advertir de que después del verano «es la época en que más actúa esta plaga».

Elche tiene en el palmeral su gran atractivo turístico. Una zona que según algunas fuentes se remonta a la etapa de dominio musulmán en la península ibérica y alberga unos 80.000 palmeras, sobre todo datileras. Los daños causados por el insecto que anida en las copas de estos árboles en el palmeral histórico ha sido, sin embargo, comparativamente menor: entre enero y junio se han talado 335 ejemplares.

El motivo es que la vigilancia en esta zona es mayor. Y, según García, que los «pocos esfuerzos» que en la materia realizó el anterior Gobierno local del PP se centraron allí.

En paralelo al desarrollo inmobiliario de la década pasada, la Comunidad Valenciana en general y el sur de Alicante en particular registraron un gran aumento en el número de palmeras, plantadas como parte de la decoración de viviendas y urbanizaciones. Para dar respuesta a la demanda, las empresas importaron miles de palmeras de Egipto, considerado uno de los focos de la plaga en el mediterráneo. El resultado, señala García, es que solo en el término municipal de Elche se calcula que existen entre 1,5 y dos millones de palmeras, miles de las cuales están infestadas, lo que en su opinión hace imposible atajar el problema del picudo al menos a corto plazo. «La plaga no se va a erradicar así como así. Tenemos que controlarla y convivir con ella», afirma.

Tratar una palmera afectada por picudo cuesta entre 100 y 150 euros, afirma el concejal ilicitano, sin que ello garantice su cura, lo que según García hace inviable una actuación generalizada de este tipo como forma de combatir la plaga por parte del Ayuntamiento, que va a solicitar ayuda económica al Gobierno valenciano y a la Comisión Europea. El edil apuesta por la «vigilancia y la prevención» como fórmula más económica y efectiva para responder al picudo. La mayor parte de las palmeras taladas en Elche estaban en viveros, indica García. Estos están obligados a aplicar tratamientos cuando se detecta la existencia de picudo en sus instalaciones o a destruir los árboles para evitar la propagación del problema.